Educación financiera, ahorro e inversión para gente corriente

Tu plan de futuro

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Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí. – Lewis Carrol

Mucha gente se siente atrapada en su día a día y tiene la sensación de que no tienen control sobre ella. “Es lo que es, así es la vida por desgracia.”, piensan. La realidad es que tenemos mucho más control del que creemos sobre nuestra vida, y todas nuestras acciones, por pequeñas que sean, influyen en lo que seremos en los próximos 10, 20 o 30 años. Es por eso por lo que mucha gente no se preocupa de analizar su situación financiera, de ver dónde están, de decidir a dónde quieren llegar y de planear la ruta que los llevará hasta allí.

Antes de empezar a invertir deberías plantearte las siguientes preguntas: ¿qué quiero conseguir? ¿cómo quiero verme dentro de 15, 20 o 30 años? ¿cuál es mi objetivo final? Mucha gente no está contenta con su vida pero no hace nada para cambiarla. Muchas de esas mismas personas están siempre quejándose sobre el dinero, el trabajo, sus jefes, sus amistades… Pero no hacen nada para cambiar su situación. Si quieres tomar las riendas de tu vida y de tus finanzas debes definir tu plan de futuro.

Tu plan de futuro te ayudará a conocer tu situación actual y a definir tus metas a corto, medio y largo plazo, de forma que puedas cambiar el rumbo de tu vida y alcanzar tus objetivos finales.

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo. – Albert Einstein

Identifica tu punto de partida

Lo primero que debes hacer es conocer tu situación actual; desde dónde partes. ¿Estás trabajando o eres desempleado? ¿Tu trabajo es estable o no? ¿Ingresas mucho o poco? ¿Cuales son tus gastos? ¿Tienes ahorros suficientes o vives siempre al límite? Cada persona tiene un punto de partida diferente. No es lo mismo la persona soltera que gana 50.000 € al año, que una persona que gana 30.000 € y tiene una familia. Haz tu balance de cuentas personal; identifica tus activos y tus pasivos y haz recuento de todos tus gastos mensuales y anuales. Obviamente habrá personas con mayores dificultades que otras, por lo que puede que el punto de partida a veces sea doloroso de asimilar. Pero el primer paso es ver dónde estamos. Si tu patrimonio neto es muy bajo o incluso negativo, no pierdas la motivación: Recuerda que tu capacidad de generar riqueza no viene determinada por un sueldo alto, sino por una buena gestión del dinero que ingreses.

Fija tu punto de llegada

Ahora que sabes dónde estás intenta ver a dónde quieres ir. Imagínate tu vida dentro de 5, 10, 15 o 20 años. ¿Te ves con tu mismo trabajo o preferirías cambiarlo? ¿Viviendo en la misma ciudad? ¿Con tu misma pareja? ¿En el mismo piso, con el mismo coche, etc? Intenta ver qué quieres hacer con tu vida. Intenta imaginar lo que te haría feliz, o cómo te gustaría que tu vida fuese al cabo de esos años. No digas “quiero ser rico”, “quiero no tener que trabajar” o “quiero ser feliz”. Sé más específico: establece un punto de llegada claro, como por ejemplo “cambiar a un trabajo con el que me sienta realizado y ser capaz de generar 2.000 € en dividendos al año”. Cuanto más específico y realista seas, mejor.

Establece metas y actúa

Ya sabes dónde estás y a dónde quieres llegar, por lo que ahora deberás definir la ruta que te ayude a alcanzar ese objetivo final y pasar a la acción. El truco aquí consiste en poner metas a corto y medio plazo, fáciles de alcanzar y que nos den esa motivación que veces necesitamos para seguir nuestro camino hacia el objetivo final. Si tu objetivo es recibir 2.000 € en dividendos al año al cabo de 10 años, entonces una meta que te ayude a conseguir esto podría ser ahorrar e invertir al menos 3.000 € al año.

Revisa tus objetivos y adáptalos a la realidad

Hay ciertas cosas que escapan de nuestro control y que podrían afectar a la resolución de tus objetivos a corto y medio plazo. Por tanto, es importante que cada cierto revises estos objetivos y veas si vas por el buen camino. Esto te ayudará a ver cómo de cerca estás de cumplir esa meta, o si por el contrario no vas a ser capaz de alcanzarla. Por ejemplo, si mi meta era ahorrar 3.000 €, estamos en diciembre y apenas he ahorrado 1.300 €, está claro que no podré cumplirlo. Además, esto también te ayudará a ver si realmente te has puesto metas realistas: si tienes 5 metas a medio plazo y has fallado 4, probablemente necesitas cambiar la forma en la que defines tus metas.

Las decisiones que tomamos en el presente son las que definen nuestro futuro. Pasa a la acción y toma las riendas de tu vida y tus finanzas. Define tu plan de futuro. Actúa.

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