Educación financiera, ahorro e inversión para gente corriente

Por qué el ahorro y la inversión deben ir juntos

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El informe de ahorro de los Españoles presentado por Rastreator en Octubre de 2016 es un buen reflejo del bajo nivel de educación financiera que tiene la población española en general. Mientras que casi el 84% de los encuestados afirman que no son capaces de ahorrar más porque no tienen ingresos suficientes, cada español logra ahorrar una media de 200 € al mes.

Lo cierto es que los españoles nunca han contado con una cultura del ahorro sólida. Más impactante aún es saber que uno de cada cuatro españoles no dedica ni un segundo al ahorro. Esto tiene consecuencias nefastas para su futuro: La gestión del dinero es uno de los pilares básico para la creación de riqueza. La gente rica es rica precisamente porque saben el trabajo que cuesta ganar el dinero y por tanto no lo gastan tan fácilmente: prefieren destinar una parte de sus ingresos a ahorrar e invertir.

El ahorro son la parte de los ingresos que no se destinan directamente al consumo. Básicamente, el ahorro consiste en reservar ingresos presentes para el futuro. Los motivos que pueden llevar a la gente a ahorrar son muy diversos: para un viaje, para comprar una casa, un coche, para imprevistos, etc. De todos los motivos que llevan a la gente a ahorrar, por desgracia son muy pocas las personas que ahorran con el objetivo de invertir.

Ahorro e inversión: dos conceptos relacionados

La mayoría de personas ahorran con el fin de gastarlo más adelante en algo (una casa, un coche, un viaje, un nuevo ordenador, móvil, etc). El ahorro simplemente por fines de consumo no tiene sentido, ya que realmente no estamos ahorrando: estamos retrasando esa salida de dinero de nuestras cuentas. Por supuesto que no tiene nada de malo ahorrar una parte de nuestros ingresos para darse un capricho, pero no es muy prudente dedicar el 100 % de nuestros ahorros a fines consumistas, especialmente si quieres alcanzar la libertad financiera algún día.

Una parte de nuestros ahorros debe estar dedicada a la inversión. Si el dinero es una herramienta que nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos en la vida, el ahorro junto con la inversión son los vehículos que mueven ese dinero para ayudarnos a alcanzar estos objetivos. Invertir nuestros ahorros nos permite generar dinero con ellos, y por tanto, aumentarlos.

Cómo empezar ahorrar e invertir

De la misma forma que dedicar todos los ahorros al consumo supone un riesgo, invertir todos los ahorros también es peligroso. Una parte de nuestros ahorros debe estar destinada a emergencias (en caso de que no tengas ingresos durante un tiempo, por ejemplo). Toda inversión conlleva un riesgo, y dependiendo de tu perfil y de tu edad, deberás dedicar una menor o mayor parte de tus ahorros a la inversión. Una pequeña regla genérica para calcular qué porcentaje de tus ahorros debes dedicar a la inversión sería la siguiente:

  1. Calcula tus gastos mensuales. Incluye además vacaciones, y añade algún que otro gasto para imprevistos. Lo que yo personalmente hago es calcular mis gastos anuales (en base a gastos de previos años), dividirlo entre el número de meses, e incrementar este número en un 5 ó 6%, para hacer frente a imprevistos.
  2. Calcula cuánto tiempo podrías vivir sin ningún tipo de ingreso, sólo con esos ahorros. No cuentes absolutamente ningún ingreso, sólo los ahorros de los que ahora mismo dispones. Este es tu colchón de emergencia.
  3. ¿Estás satisfecho con el número de años (o meses) que te ha dado en el apartado anterior? Si no es así, fija el número de meses o años durante los cuales te gustaría poder vivir de tus ahorros en caso de emergencia.
  4. El resto de tu dinero es dinero que podría ser dedicado a la inversión. Dependiendo de tu perfil de riesgo, dedicarás todo o sólo una parte de ello a la inversión.

Veámoslo con una serie de ejemplos prácticos.

Marta tiene 29 años y tiene 20.000 € ahorrados, y suele gastar unos 950 € al mes, incluyendo las vacaciones que ella y su pareja hacen todos los años. Para calcular su colchón de emergencia, Marta prefiere redondear esa cantidad directamente a 1.000 €. Con sus ahorros, Marta sería capaz de vivir 20 meses sin recibir ningún tipo de ingreso. Marta cree que 12 meses son más que suficientes para poder encontrar otro trabajo u otra fuente de ingresos en caso de que sea despedida. Para vivir durante esos 12 meses, Marta necesitaría 12.000 € por lo que le sobran aún 8.000 € de sus ahorros. Marta es joven, tiene un trabajo estable y además a la empresa le va bastante bien, por lo que su perfil de riesgo es moderadamente alto. Marta decide guardar 15.000 € (12.000 € de colchón de emergencia, más 3.000 € para imprevistos relacionados con gastos mayores), por lo que tiene 5.000 € que pretende dedicar inversiones de mayor riesgo -y por ende, mayor rentabilidad-. Además, cada mes consigue ahorrar 300 €, por lo Marta ha decidido no dejar más de 15.000 € de ahorros y dedicar el resto de ahorros futuros a la inversión. Después de todo, es joven aún, tiene un trabajo estable y que le gusta, y podría recuperarse fácilmente en caso de perder algo de dinero.

Pedro tiene 45 años y unos ahorros de 50.000 €. Uno de sus hijos aún vive en casa y depende económicamente de Pedro y su mujer. Los gastos mensuales de la familia, cuyos ingresos provienen únicamente del salario de Pedro, ascienden a unos 1.200 €. Pedro decide incrementar este número en un 5%, por lo que el total de gastos mensuales ascendería a 1.270 €. Además, el hijo que aún vive en casa irá a la universidad al año siguiente, por lo que Pedro y su mujer deciden apartar 10.000 € de esos ahorros para pagar la universidad. Por otro lado, la situación de su otra hija -que no vive en casa- es un poco inestable, por lo que puede ser que en algún momento tengan que prestarle ayuda económica, por lo que deciden apartar otros 5.000 € de los ahorros. Eso deja un total de 35.000 €, con los cuales Pedro y su familia podrían vivir alredor 27 meses en caso de que no recibieran ningún otro ingreso. Pedro sabe que si, en caso de perder el trabajo, podría encontrar dificultades para encontrar otro en ese mismo sector, por lo que necesitaría tiempo para reinventarse profesionalmente. Deciden que su colchón económico debería ser de 2 años (24 meses), con lo cual eso les deja un total de unos 4.500 € para invertir. De ahora en adelante, han decido que cada mes destinarán el 50 % de lo ahorrado ese mes a la inversión.

Victoria tiene 25 años y ha conseguido su primer empleo. Sus ahorros ascienden a sólo 2.000 € y sus gastos mensuales son de alrededor de 700 €. Victoria sabe que con sus ahorros apenas podría vivir 3 meses en caso de no recibir ningún ingreso. Victoria hace un plan para ahorrar: quiere generar suficientes ahorros como para poder vivir 10 meses en caso de no recibir ningún ingreso, por lo que necesita ahorrar 7.000 €. Además, quiere añadir 1.000 € -por si acaso-, lo que suma un total de 8.000 €. Cuando Victoria supere esa barrera de 8.000 €, dedicará el resto de sus ahorros a la inversión.

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